Autor: Neil Shusterman
Traducción: Adolfo Muñoz
Número de páginas: 416
Año de publicación: 2012
Editorial: Anaya
ISBN: 9788467829396
¿Qué harías si decidieran desconectarte? Connor, Risa y Lev tal vez consigan escapar... pero ¿sobrevivirán? Tres vidas distintas. Una ley implacable. Un único final. Solo si llegan a los dieciocho podrán evitarlo. La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos, también conocida como "Guerra Interna", fue un conflicto prolongado y sangriento que concluyó con una resolución escalofriante: la vida humana se considerará inviolable desde el momento de la concepción hasta que el niño cumpla los trece años; entre los trece y los dieciocho años de edad, sin embargo, los padres pueden decidir “abortar” a su hijo de modo retroactivo... con la condición de que el hijo, desde un punto de vista técnico, no muera. Al proceso por el cual se acaba con él al mismo tiempo que se le conserva con vida se le llama “desconexión”. Actualmente, la desconexión es una práctica frecuente y socialmente aceptada.
Hace mucho tiempo me recomendaron este libro, y dije "Bah, eso será otra distopía como las demás. No quiero leerlo." Obviamente, como me suele pasar en estos casos, estaba muy equivocada. Este libro no es otro más de ese género. Por lo menos, a mí no me lo ha parecido, tiene una trama altamente interesante, que me ha sorprendido para bien. No sé si habrán podido ser las bajas expectativas con las que lo empecé, pero terminó por gustarme mucho.
Esta historia tiene una trama desarrollada de manera muy sútil, prácticamente es como si estuviera, de alguna manera, infiltrada en el mundo actual, puesto que por un lado es un mundo que se parece mucho al nuestro, y a la vez es muy diferente. ¿Y cómo puede ser esto? El mundo es igual salvo que los adolescentes, de 13 a 18 años, pueden ser desconectados, es decir, dejan de "existir" en su totalidad y cada parte de ellos se le es implantada a otra persona que la necesite. Normalmente los elegidos suelen ser los más problemáticos, o muchas veces los menos afortunados, puesto que esto siempre da lugar a injusticias. Es una monstruosidad y aún así no me sorprende, parece algo muy propio del ser humano. Por eso digo que es una distopía que no cambia mucho, todo es igual, salvo esto.
"-En realidad -dice Lev-, engañar es lo mismo que robar.
A Risa le molesta este juicio, pero intenta que no se le note.
-Puede que sí -dice Connor-, pero es robar con estilo."
Con esto no quiero decir que el autor no tenga imaginación, al contrario, creo que tiene mucha. En muchas escenas, que, para los más delicados, serán realmente una mala experiencia, puesto que se describe todo con una minucia que pone los pelos de punta y realmente mal cuerpo. Me parece que ha tenido una idea muy original y, viendo como ha sido esta primera parte, sabrá explotarla al máximo en los próximos volúmenes. Estoy deseando ver como sigue esta historia.
El único problema que le he podido encontrar es que no me ha gustado algunos detalles de la trama, algunos giros, que, a mi parecer abusan demasiado de las casualidades. Sin embargo, tampoco es que eso haya entorpecido su lectura, al contrario, lo he devorado en escasos dos días. No hay exceso de acción, pero la que hay está bien repartida y brutal. Hacedme caso, cuando digo brutal es literal. La mayoría de las veces tenía que dejar de leer porque era muy escalofriante todo lo que pasa.
Una de las cosas que más me gusta de esta novela es los personajes. Realmente me ha gustado mucho la manera en la que está narrada, en tercera persona pero conociendo a fondo a los personajes. Connor es un personaje con el que me costó congeniar pero cuando lo hice se convirtió en uno de mis favoritos. Es violento, sarcástico, y muchas veces brusco y maleducado. Pero no es mala persona, tiene una fortaleza y una fuerza de voluntad (y un agudo ingenio que demuestra cuando quiere) que me hizo encariñarme con él. Con Risa me sentí más identificada desde el principio; es calculadora e inteligente, sabe mantener la calma y cuando luchar. Lev es un personaje con el que mantengo una relación de amor - odio. No sé muy bien, al principio me pareció muy ingenuo pero es verdad que le criaron toda la vida para ser un diezmo (desde siempre supo que lo iban a desconectar a los 13 años) y tal vez eso explique su comportamiento. Eso sí, es el que más evolución sufre de todos.
Yo soy como Suiza: lo más neutral que pueda, y muy aficionado al chocolate.
También la manera de narrar del autor es muy peculiar. Lo mismo te puede estar describiendo una escena muy sangrienta como al minuto siguiente te hace reír. Me encanta el humor en este tipo de libros porque es algo que provoca que los lea más deprisa y los disfrute más. Tiene una manera de narrar muy peculiar que consigue que, por mucho que no esté pasando nada interesante en ese momento, te entretengas.
La trama me dio unas cuantas sorpresas, por no decir muchísimas, ya que este libro es de esos que no sabes por donde van a ir los tiros durante la mayor parte de su lectura. También quiero destacar que no hay apenas romance, hay pequeñas pinceladas que para mí son la medida justa que necesita el libro. Por último, decir que el final no es demasiado abierto, pero de todas maneras me muero de ganas de leer el siguiente.
Desconexión es una novela que me ha gustado mucho. Una distopía con una trama muy original y lo que es mejor, escrita de una manera muy peculiar. Con un ritmo muy ágil y unos personajes que se hacen querer o hacen que los odies, todo depende, sólo digo que sufren una evolución y que es muy fácil conectar con ellos. Quiero leer ya el siguiente libro.








